flickr

¿Realmente hay que estar en la nube?

¿Toda la información ha de estar en la red?

Aparte de las modas que vienen y van, uno de los problemas que podemos tener en Internet es no distinguir una moda de una tendencia, y eso puede llevarnos a tener problemas importantes de cara al futuro de nuestro negocio. Eso pasa con las redes sociales y la “nube”. Distinguir si son moda o tendencia es importante, porque si actuamos por moda, tendremos unos resultados, y si actuamos por tendencia, tendremos otros. Es un problema que quiero analizar aquí, específicamente en la cuestión del “cloud computing” o “la nube”.

¿Qué es la “nube”? Eso es lo primero que hay que entender, porque muchas grandes empresas se han lanzado a ofrecernos esto como la panacea para todos los males de la gestión de la información empresarial y tenemos que ver hasta que punto es y no es cierto. La “nube” es básicamente un conjunto de servicios de computación (que no es otra cosa que gestión informatizada de la información) que tiene como objetivo aglutinar toda o casi toda la información en un sistema remoto (bien sea propio o ajeno), de forma que esa gestión unificada es practicable a nivel de organización y también por externos, como clientes y proveedores, de manera que puede jerarquizarse el acceso a esa información e incluso hacerla pública si nos parece interesante. Lo que debemos entender de esta definición es que nuestros datos van a estar en un sistema “etéreo” de información sobre el cual no vamos a tener ningún control (excepto si es un sistema enteramente gestionado por nosotros) y que tiene sus inconvenientes, como que el sistema falle por cualquier motivo y no sólo no podamos acceder a ellos temporalmente sino que incluso se pierdan completamente (algo así pasó no hace mucho con el sistema EC2 de Amazon), con lo que debemos revisar no sólo si nos interesa sino también las políticas de seguridad al respecto.

En general el cloud computing no es mala idea, sólo que hay que implementarla bien. Para una pequeña organización, probablemente no sea algo que les lleve por la calle de la amargura. Usar servicios básicos como Google Docs o Flickr puede ayudar a transaccionar datos con terceros, pero no es fundamental ni básico usar los servicios para todo. De hecho, puede ser un error, porque, ¿qué hacer si no se tiene acceso a la red? Nos quedaríamos sin gestión de datos durante unas horas, o días, como ha llegado a pasar. Y para una pequeña organización, introducir un entorno de cloud computing completo en la red interna es absurdo, ya que los TCO se hacen imposibles para el beneficio que se va a obtener. En las medianas empresas, tiene más sentido introducir una política de “nube” a nivel interno si se quiere invertir en los recursos necesarios para generar esa red de datos. No me meto en el nivel de gran empresa porque ellos ya viven en “su propio mundo”, en relación a este tema en particular. De hecho, no nos engañemos, esto de la “nube” prácticamente lo han inventado para la gran empresa.

En resumen, el hecho fundamental es que para lo que interesa a nivel de pequeña y mediana empresa, podemos generar una política de gestión de datos relativamente eficiente con un coste también relativamente bajo, y si usamos los productos eficientemente, tanto gratuitos como de pago, podemos sacarle mucho partido a la red, sobre todo si tenemos una buena política de copias de seguridad. Pero no olvidemos que confiar ciegamente en productos que no podemos controlar puede ser contraproducente para nosotros. Ante todo, siempre hay que mantener un control sobre la información de la empresa. De otra manera corremos riesgos innecesarios de los que nos podemos arrepentir en el futuro.

Minerva Software Factory