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Los clientes y las redes sociales

Este es mi primer artículo en este blog de muchos más sobre estás cuestiones tan de ciencia ficción como son las redes sociales. Porque sí, para nosotros todo esto es tremendamente evidente, los que llevamos hasta décadas en la Red, pero para la inmensa mayoría de la gente (incluida mucha de esa muchedumbre anónima que dicen conectarse un mínimo de una vez al mes), todo lo que se salga del mero uso utilitario de la Web es poco menos que magia. Me gustaría expresar algunos puntos de conflicto que tienen los clientes de tecnología en general (sobre todo a nivel de comercio electrónico) cuando se topan por primera vez con esta cuestión, sobre todo cuando involucra a su negocio.

Lo primero que hay que entender es que para empezar (y esto lo tenemos muy en mente porque somos desarrolladores de software), el mero hecho de hacer funcionar una tienda o cualquier otro sitio comercial en Internet para ellos es magia. No se pueden imaginar ni remotamente como es posible que unos pibes estén horas delante del ordenador tecleando y de eso salga algo con lo que puedan ganar dinero. Les supera. Pero si a eso le agregamos la magia de que te encuentren y te compren, ya es la repanocha. Para la mayoría de ellos, Google no es más que una pantalla blanca que aparece cuando abren “el explorer” (alguno ha llegado a decir que abre “Internet”), donde teclean cosas y sale un listado que pinchan y les permite ver otras páginas. Ocasionalmente es posible que hayan oído hablar de que tienen que salir en las primeras posiciones para vender (lo que es falso en un 99% de los casos), y alguno incluso ha escuchado ocasionalmente la palabra “SEO”, pero no tiene ni idea de que va la cuestión. Pero cuando les dices que para vender tienen que conseguir que se hagan “amigos suyos”, la sorpresa ya es generalizada y les supone un auténtico quebradero de cabeza.

Algunos, “más avanzados”, saben lo que son las redes sociales e intuyen de alguna forma lo que significan. Pero cuando se lo explicas adecuadamente, empiezan a tener sudores. Sobre todo cuando les das la alternativa: o te lo haces tú (horas por un tubo) o lo hacemos nosotros (coste añadido que hay que sumar al ROI). El asunto al final es que sólo saben que tienen que estar ahí y no saben porqué ni para qué. Sólo que hay que estar. Y estos últimos son los más avanzados.

Así se quedan los clientes cuando gastan en SEO...

Por nuestra experiencia, hacer comprender a un cliente comercial el uso que puede dar a estos canales sociales en su negocio es duro, pero al final, entenderlo no les cuesta tanto cuando comprenden la frase mágica: “boca a boca”. Todo el mundo entiende que es más fácil que te lleguen clientes de calidad si estos clientes han venido referenciados de alguna forma, porque van a lo que van y no buscan otra cosa diferente. Uno de los grandes problemas del SEO convencional es que te manda gente como si fueras El Corte Inglés: en rebajas, todo el mundo entra “a cascoporro” porque tiene la seguridad de que algo va a encontrar. Pero no me imagino la misma escena en “Sastre Domínguez”, que sólo hace trajes guapos para señores. Imaginaros la escena y luego presenciad como el 99% de esos ilusionados visitantes salen cabreados de la tienda porque pensaban que iban a encontrar calcetines de oferta. Pues eso es lo mismo que ocurre con el SEO y es lo que las redes sociales pueden ayudar a paliar. Otra cosa que entienden muy bien: es mejor “calidad” que “cantidad”.

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