Autor: lainon

Informático (desarrollador de software en realidad), forofo de la historia y de la ciencia, y de otras muchas cosas, critico porque quiero, porque lo necesito y porque me sale de las narices. Creo que es lo único que podemos hacer por nosotros mismos en esta sociedad de hoy día, y quiero practicar este derecho todo lo que me sea posible.

Windows 8: el símbolo de un mundo en transformación.

Son muchas las opiniones que se están vertiendo alrededor del asunto Windows 8 (W8 para abreviar), y desde usuarios técnicos a analistas como Enrique Dans están describiendo la salida de W8 como el último gran fracaso de Microsoft en los sistemas operativos. Independientemente de otras cuestiones, y es algo que desarrollaré a continuación, mi opinión es que, como siempre, hay mucha exageración en toda salida de producto nuevo de una empresa como Microsoft (sustitúyase por Apple, Google o cualquier otra del mismo tipo…).

La primera crítica es la comparación con el fracaso de Windows Vista. Sí, es lógico: Vista era absurdamente malo para una empresa como esta. Pero el problema aquí es que W8 en si no es malo (es un sucesor de W7, muy estable y sólido como sistema operativo). No es un mal sistema operativo: sólo lo han “bautizado” muy mal, y es algo en lo que también me quiero extender más tarde. Pero el verdadero asunto es, al menos para mi, que Microsoft no está teniendo una perspectiva real de sistema operativo. Dicen querer prepararse para el mundo móvil pero lo único que han hecho es generar un S.O. híbrido que no es ni PC ni móvil, y no sabe donde encajar. Es el típico ejemplo de ponerle ruedas de Ferrari a un 600… No funcionará. (más…)

Flash: el nuevo zombie

Hace unos años, publiqué un artículo sobre porqué no debía usarse flash en un sitio web, para construirlo propiamente dicho. El tiempo me terminó dando la razón, pero es que hay que recordar que, mirando hacia atrás, esa potente herramienta para hacer animación multimedia ha quedado reducido a un mero reproductor de vídeo y audio. Prácticamente lo que antes requería flash para intentar una animación de casi cualquier tipo puede hacerse ahora con jQuery o semejantes, y que decir tiene si nos metemos con HTML 5 y demás… ¿Ha muerto realmente Flash?

Llevamos meses escuchando esta retahíla y de hecho, parece que Adobe está más que dispuesta después de este anuncio, en que pregonaban que ya no iban a sacar nuevas versiones para dispositivos móviles. Ha faltado tiempo para que los enemigos acérrimos de este sistema hayan hecho leña del árbol caído. Las cosas no pintan bien para la F roja. Lo cierto es que la decrepitud del propio sistema se veía venir de lejos, desde hace años, tanto por dentro como por fuera.
(más…)

¿Realmente hay que estar en la nube?

¿Toda la información ha de estar en la red?

Aparte de las modas que vienen y van, uno de los problemas que podemos tener en Internet es no distinguir una moda de una tendencia, y eso puede llevarnos a tener problemas importantes de cara al futuro de nuestro negocio. Eso pasa con las redes sociales y la “nube”. Distinguir si son moda o tendencia es importante, porque si actuamos por moda, tendremos unos resultados, y si actuamos por tendencia, tendremos otros. Es un problema que quiero analizar aquí, específicamente en la cuestión del “cloud computing” o “la nube”.

¿Qué es la “nube”? Eso es lo primero que hay que entender, porque muchas grandes empresas se han lanzado a ofrecernos esto como la panacea para todos los males de la gestión de la información empresarial y tenemos que ver hasta que punto es y no es cierto. La “nube” es básicamente un conjunto de servicios de computación (que no es otra cosa que gestión informatizada de la información) que tiene como objetivo aglutinar toda o casi toda la información en un sistema remoto (bien sea propio o ajeno), de forma que esa gestión unificada es practicable a nivel de organización y también por externos, como clientes y proveedores, de manera que puede jerarquizarse el acceso a esa información e incluso hacerla pública si nos parece interesante. Lo que debemos entender de esta definición es que nuestros datos van a estar en un sistema “etéreo” de información sobre el cual no vamos a tener ningún control (excepto si es un sistema enteramente gestionado por nosotros) y que tiene sus inconvenientes, como que el sistema falle por cualquier motivo y no sólo no podamos acceder a ellos temporalmente sino que incluso se pierdan completamente (algo así pasó no hace mucho con el sistema EC2 de Amazon), con lo que debemos revisar no sólo si nos interesa sino también las políticas de seguridad al respecto.

En general el cloud computing no es mala idea, sólo que hay que implementarla bien. Para una pequeña organización, probablemente no sea algo que les lleve por la calle de la amargura. Usar servicios básicos como Google Docs o Flickr puede ayudar a transaccionar datos con terceros, pero no es fundamental ni básico usar los servicios para todo. De hecho, puede ser un error, porque, ¿qué hacer si no se tiene acceso a la red? Nos quedaríamos sin gestión de datos durante unas horas, o días, como ha llegado a pasar. Y para una pequeña organización, introducir un entorno de cloud computing completo en la red interna es absurdo, ya que los TCO se hacen imposibles para el beneficio que se va a obtener. En las medianas empresas, tiene más sentido introducir una política de “nube” a nivel interno si se quiere invertir en los recursos necesarios para generar esa red de datos. No me meto en el nivel de gran empresa porque ellos ya viven en “su propio mundo”, en relación a este tema en particular. De hecho, no nos engañemos, esto de la “nube” prácticamente lo han inventado para la gran empresa.

En resumen, el hecho fundamental es que para lo que interesa a nivel de pequeña y mediana empresa, podemos generar una política de gestión de datos relativamente eficiente con un coste también relativamente bajo, y si usamos los productos eficientemente, tanto gratuitos como de pago, podemos sacarle mucho partido a la red, sobre todo si tenemos una buena política de copias de seguridad. Pero no olvidemos que confiar ciegamente en productos que no podemos controlar puede ser contraproducente para nosotros. Ante todo, siempre hay que mantener un control sobre la información de la empresa. De otra manera corremos riesgos innecesarios de los que nos podemos arrepentir en el futuro.

Minerva Software Factory

Los clientes y las redes sociales

Este es mi primer artículo en este blog de muchos más sobre estás cuestiones tan de ciencia ficción como son las redes sociales. Porque sí, para nosotros todo esto es tremendamente evidente, los que llevamos hasta décadas en la Red, pero para la inmensa mayoría de la gente (incluida mucha de esa muchedumbre anónima que dicen conectarse un mínimo de una vez al mes), todo lo que se salga del mero uso utilitario de la Web es poco menos que magia. Me gustaría expresar algunos puntos de conflicto que tienen los clientes de tecnología en general (sobre todo a nivel de comercio electrónico) cuando se topan por primera vez con esta cuestión, sobre todo cuando involucra a su negocio.

Lo primero que hay que entender es que para empezar (y esto lo tenemos muy en mente porque somos desarrolladores de software), el mero hecho de hacer funcionar una tienda o cualquier otro sitio comercial en Internet para ellos es magia. No se pueden imaginar ni remotamente como es posible que unos pibes estén horas delante del ordenador tecleando y de eso salga algo con lo que puedan ganar dinero. Les supera. Pero si a eso le agregamos la magia de que te encuentren y te compren, ya es la repanocha. Para la mayoría de ellos, Google no es más que una pantalla blanca que aparece cuando abren “el explorer” (alguno ha llegado a decir que abre “Internet”), donde teclean cosas y sale un listado que pinchan y les permite ver otras páginas. Ocasionalmente es posible que hayan oído hablar de que tienen que salir en las primeras posiciones para vender (lo que es falso en un 99% de los casos), y alguno incluso ha escuchado ocasionalmente la palabra “SEO”, pero no tiene ni idea de que va la cuestión. Pero cuando les dices que para vender tienen que conseguir que se hagan “amigos suyos”, la sorpresa ya es generalizada y les supone un auténtico quebradero de cabeza.

Algunos, “más avanzados”, saben lo que son las redes sociales e intuyen de alguna forma lo que significan. Pero cuando se lo explicas adecuadamente, empiezan a tener sudores. Sobre todo cuando les das la alternativa: o te lo haces tú (horas por un tubo) o lo hacemos nosotros (coste añadido que hay que sumar al ROI). El asunto al final es que sólo saben que tienen que estar ahí y no saben porqué ni para qué. Sólo que hay que estar. Y estos últimos son los más avanzados.

Así se quedan los clientes cuando gastan en SEO...

Por nuestra experiencia, hacer comprender a un cliente comercial el uso que puede dar a estos canales sociales en su negocio es duro, pero al final, entenderlo no les cuesta tanto cuando comprenden la frase mágica: “boca a boca”. Todo el mundo entiende que es más fácil que te lleguen clientes de calidad si estos clientes han venido referenciados de alguna forma, porque van a lo que van y no buscan otra cosa diferente. Uno de los grandes problemas del SEO convencional es que te manda gente como si fueras El Corte Inglés: en rebajas, todo el mundo entra “a cascoporro” porque tiene la seguridad de que algo va a encontrar. Pero no me imagino la misma escena en “Sastre Domínguez”, que sólo hace trajes guapos para señores. Imaginaros la escena y luego presenciad como el 99% de esos ilusionados visitantes salen cabreados de la tienda porque pensaban que iban a encontrar calcetines de oferta. Pues eso es lo mismo que ocurre con el SEO y es lo que las redes sociales pueden ayudar a paliar. Otra cosa que entienden muy bien: es mejor “calidad” que “cantidad”.

Os esperamos en Minerva Software Factory.