Mantener la calma con las recuperaciones

Han terminado los exámenes de fin de curso, y en algunas regiones, de recuperación, y si hemos aprobado todas, genial, pero a veces algunas asignaturas se nos resisten y no conseguimos levantarlas… A continuación veremos algunas posibilidades que tenemos durante el verano para ponernos al día con las materias que se nos han quedado “colgadas” y sobre todo ir con la mentalidad adecuada para superar las pruebas de septiembre:

  • Como dice el título, ante todo mantener la calma. Es normal que tras recibir algún varapalo en las notas de junio nos sintamos decaídos y con una perspectiva negra del futuro. Suspender es un obstáculo en el camino que se supera replanteando lógicamente qué hemos hecho mal durante el curso y planteando soluciones.
  • Revisar la importancia del problema: no podremos intentar tomar medidas si antes no sabemos qué ha ocurrido. A veces será fácil de determinar (si no hemos estudiado la asignatura, es difícil que podamos aprobar exámenes, o si no hemos hecho los ejercicios de prácticas, nuestra nota bajará bastante). Es importante notar cual ha sido la posible causa del problema. No tiene porque ser una bajada de rendimiento, si no que a veces, no se llega. Sobre todo en los estudios medios y superiores, los alumnos tienen tal avalancha de materias que no pueden con todas, y con excepciones, es habitual que se suspendan una o dos asignaturas. Las recuperaciones de junio no ayudan mucho, y de hecho, pueden suponer un lastre psicológico para el alumno. Cuando tengamos claro qué ocurre, podemos entender también como podemos solucionarlo.
  • Tomar medidas tempranas. No esperemos a mitad del verano para empezar a estudiar para septiembre. Es habitual tomar la excusa de “voy a descansar un poco antes de ponerme a repasar”, porque por regla general eso se convierte, como se suele decir, en “pasa un día que otro vendrá”. Debemos tomar conciencia de que nuestras responsabilidades pasan por superar los cursos de los estudios que hemos comenzado y si eso supone sacrificarse un poco para conseguirlo, después tendremos mejores recompensas. Eso no significa que no podamos tomarnos las cosas con relativa tranquilidad, y como se suele decir “sin prisa pero sin calma”.
  • Entender qué elementos lastran nuestra capacidad de comprender las asignaturas. La propia organización del currículo escolar puede ser un escollo importante, y es que en muchas asignaturas se quiere dar en un año lo que de normal se debería estudiar en dos, junto con el resto de trabajo que conllevan el resto de asignaturas. Como padres, si tú que lees esto eres uno de ellos, muchas veces olvidamos que nosotros mismos no podríamos tolerar muchas veces la cantidad de esfuerzo que se les exige a nuestros hijos, y probablemente teniendo esto en cuenta podemos entender mucho mejor los posibles problemas a los que se enfrentan. A veces, intentar reincidir sobre lo que aparentemente está causando el problema es “llover sobre mojado”, haciendo que volver a estudiar la asignatura “tal cual” simplemente no suponga ningún avance en positivo.
  • Ponernos a trabajar: se dice pronto, pero sólo es posible ponerse a trabajar en una asignatura si antes tenemos claro qué ha fallado y hemos reflexionado seriamente sobre los aspectos que hay que rectificar. Por ejemplo: si el problema es que el estudiante no ha podido seguir la asignatura adecuadamente porque realmente no ha entendido siquiera los conceptos teóricos ni ha podido entender las prácticas, intentar, sin más, que intente hacerlo solo en casa es misión imposible. A veces lo que ocurre es que el alumno no ha llegado a todo en los exámenes y sólo necesita repasar la teoría y las prácticas para ponerse al día. Dependiendo de cual sea nuestra necesidad, podremos hacer el trabajo que necesitamos nosotros solos o necesitaremos ayuda externa que nos permita avanzar en el contenido deseado.

Como academia online especializada en informática, detectamos habitualmente en nuestros alumnos que las causas fundamentales de los problemas para aprobar son sobre todo dos (profundizaremos en estos temas en futuros artículos):

  • La avalancha de contenidos ha superado al alumno y se decidió dejar la asignatura para el final, lo que en asignaturas como programación es un gran fallo, ya que son asignaturas que requieren de bastantes horas de trabajo práctico.
  • El alumno ha podido llevar la asignatura de forma más o menos adecuada, pero los contenidos no estaban siendo adecuadamente transmitidos por los docentes al nivel necesario por los alumnos, lo que hace que en algunas asignaturas, un 80% de fracaso escolar sea incluso, por desgracia, bastante habitual.

Hay algunos tipos más de escollos en las asignaturas técnicas, pero estos son los principales. En ambos casos, la asistencia de un profesor o una academia puede ser fundamental para el alumno, pero de formas diferentes:

  • Si el alumno no ha podido aprobar porque no ha dedicado el tiempo suficiente y ha dejado la asignatura abandonada, la medida inicial más importante es realizar un curso intensivo de la materia con gran cantidad de práctica, lo que exigirá, naturalmente, una importante predisposición por parte del alumno para realizar el esfuerzo necesario de recuperar la asignatura en el tiempo adecuado antes del examen.
  • Si el problema radica sobre todo en problemas de comprensión de la teoría y las práctica, tutorías de trabajo intensivo y refuerzo de la teoría pueden ser la forma más eficiente de avanzar, teniendo ya una base de conocimiento de la que podemos partir. En este caso, si el alumno se ve con ganas de conseguirlo por su cuenta, tenemos que animarle a ello, pero si le vemos agobiado, posiblemente obligarle a conseguirlo solo puede ser un handicap difícil de superar.

Podéis contactar con nosotros para ayudaros a resolver las dudas que os puedan surgir de cara a plantear la recuperación de asignaturas técnicas informáticas, y sobre todo, conseguir ese ansiado aprobado con la mejor nota posible.

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