El futuro de los móviles

A lo mejor el título es un tanto pretencioso, pero resume bien lo que quiero expresar: ¿cuál es el futuro de los dispositivos móviles, me da igual que sean teléfonos o tablets? Hay movimientos que están haciendo evidentes estos pasos y lo cierto es que la controversia está servida por la división de opiniones sobre qué y cómo deben funcionar estos aparatos. Ahora mismo, los móviles (como otros aparatos de uso común como las consolas) están llegando a su cénit de uso “típico”, y eso implica que, debido a la tendencia de nuestro mundo occidental de “evolucionar y transformarse constantemente”, estos aparatos deberán convertirse en algo más o morir. Y esto último puede parecer un poco exagerado, pero a la historia me remito: dispositivos que no podían evolucionar más como los disquetes, los escáneres o las impresoras simples han desaparecido o están a punto de hacerlo. A este tipo de evolución quiero referirme en este artículo.

Lejos están los tiempos en que todos pensábamos que los teléfonos sólo podían servir para recibir llamadas o, como mucho, mensajes. Ya hace 5 o 6 años los teléfonos tenían utilidades como agendas, juegos o ciertas extensiones funcionales que podían por ejemplo conectarse a Internet y hacer según que cosas (de forma ciertamente muy limitada, ya que los propios teléfonos en ese sentido eran muy limitados, tanto en hardware como en software). Cuando hace unos tres o cuatro años comenzaron a popularizarse los llamados “smartphones” (y no, Apple no fue la primera en lanzar un teléfono así, aunque si es cierto que fueron los primeros en tener éxito con uno), sólo los que los lanzaron sabían o intuían lo que iba a pasar con ellos. Ahora el que más o el que menos entiende lo que son y aprovecha sus posibilidades (el usuario avanzado o el “early adopter”, claro), pero nos queda en el aire la pregunta de “¿y ahora qué?”, porque estos teléfonos, aparte de subir de características, pocas cosas más se les pueden meter, y prácticamente tienen todas las utilidades y protocolos necesarios para funcionar en casi cualquier situación. Los teléfonos de gama media son en general suficientes para la mayoría de la población, y sólo los más jugones o los usuarios muy especializados llegan a aprovechar de alguna forma toda la “tralla” que le meten a estos teléfonos hoy día… Pero para el observador avezado se hace evidente algo: en un par de años a lo sumo, los “smartphones” quedarán como aparatos cuyo uso limitado a su entorno específico los hará “desfasados” por muy potentes que sean. nfcMe refiero con esto a su utilidad, claro está. Un mercado como este no puede vivir de la mercadotecnia actual, y en realidad no se les puede sacar mucho más partido que el que tienen ahora. Usarlos para comprar, por ejemplo, es ciencia ficción en países como España al menos en los próximos cinco años, e implantar tecnologías de comunicación con otros dispositivos no móviles pasa por una concienciación que será lenta y progresiva, pero que no ocurrirá a corto plazo. Irán apareciendo utilidades que extenderán el uso práctico de los dispositivos a otros ámbitos como el comercial, primero usando los protocolos estándar conocidos como la web o bluetooth y después el NFC, que lo queramos o no va a tardar en implementarse al ser algo demasiado “físico”. Los juegos dan de si lo que dan de si, y aunque se ven modelos de consolas (como la JXD S7300), esos aparatos no son móviles (excepto algunos modelos con 3G), con lo que tendrán su mercado pero son una derivación tangencial que no afectará al mercado principal, al menos no directamente. Poder enviar la imagen de nuestro móvil a una televisión inteligente será algo real en relativamente poco tiempo (Apple ya lo permite por medio de AirPlay), por ejemplo para jugar en la pantalla del televisor en vez de la reducida interfaz del móvil, aparte de hacer otras cosas. Manejar la misma televisión con el móvil, así como la consola y otros aparatos como el microondas y el frigorífico (ya hay modelos que implementan Android, incluso en hornos) será una realidad en dos o tres años. En general, el futuro del móvil o la tablet va a ser, inevitablemente, ser el centro controlador de la casa e incluso del coche, y no sólo eso: convertirse en el PC sustituyendo a nuestros PCs.

OTGEsta afirmación puede resultar muy atrevida, pero pensadlo: actualmente estos aparatos ya tienen cuatro núcleos, y los fabricantes incluso anuncian 8 núcleos. ¿Para qué creeis vosotros que quieren fabricar aparatos tan sumamente tochos? Pues lógicamente lo que quieren es ir sustituyendo la informática actual por estos aparatos. Alguno dirá que es imposible, que no pueden usarse para lo mismo: con OTG (que sí, ahora mismo no es muy estándar y está capado en la mayoría de los dispositivos), puedes conectar un teclado, un ratón y un monitor en cualquier sitio, de forma que puedes llevarte tu ordenador a cualquier sitio y conectarlo con un combo que te permita usarlo como un PC normal hayá donde estés. El portatil perfecto. ¿Ciencia-ficción? Acer y Asus anunciaron que iban a dejar de fabricar netbooks y Microsoft, aunque con muchos fallos de todo tipo, está sacando sus aparatos que ahora mismo no tienen mucho éxito pero como todo en esta vida, es cuestión de tiempo… ¿Por qué creéis que están todos en el mercado informático tan nerviosos con los movimientos de sus adversarios? Porque saben o intuyen por donde van los tiros. Con 8 núcleos, 8 o 16 GB de RAM y almacenamiento de 64, 128 o 256 GB, estos pequeños aparatitos se convertirán en nuestros ordenadores personales totalmente móviles y con toda la potencia de los cacharros grandes (y en cuanto la miniaturización avance, más). El único “fail” en todo esto es la batería, que a priori pensaríamos que no podría con tanto azote… También tendremos sorpresas en ese sentido en dos o tres años. Os sorprenderéis de ver baterías de 6 o 9 mil miliamperios en estos aparatos, que permitan a nuestros cacharros durar varios días en espera y muchas horas seguidas de funcionamiento. Y claro, no hablamos sólo de móviles, sino también debéis tener en cuenta en esta historia a las tablets, con las que se puede trabajar de varias formas y se pueden incorporar teclados y ratones de forma sencilla. De ahí a que comiencen a surgir aplicaciones complejas como Photoshop o entornos de programación y diseño para Android o iOS es cuestión de poco tiempo.

funda-teclado-tabletComo digo, esto no es ciencia ficción: en dos o tres años veremos esto incluso hasta normal, y entonces comenzará la desaparición de dispositivos que hasta ahora dábamos por hechos. Los vídeos y consolas “estándar” tenderán a desaparecer y las películas, series e incluso el TDT estarán dentro de nuestros aparatos móviles, llevándolos de casa en casa pudiendo conectarlos de varias formas a los televisores, inteligentes o no. Poder saber lo que tiene nuestro frigorífico (esto tardará algo más seguramente, pero también ocurrirá) o parar nuestro microondas o lavadora desde el teléfono (y programarlos) será cosa del día a día. Todo ello por wifi o bluetooth (el sustituto que surja, como NFC). Para mucha gente hoy día, usuarios ocasionales todos, sustituir el PC con la tablet ya es habitual en países como USA o Japón, y esta tendencia continuará. Si la cosa va como quieren en el mercado tecnológico, en 10 años la informática la habremos sustituido con smartphone y tablets, y la domótica será lo habitual en 10-20 años. Por muy increíble que parezca, esto es lo que se puede imaginar en el estado actual de cosas. Dentro de un tiempo veremos cuanto más lejos podemos poner el listón de los “dispositivos inteligentes”.