Flash: el nuevo zombie

Hace unos años, publiqué un artículo sobre porqué no debía usarse flash en un sitio web, para construirlo propiamente dicho. El tiempo me terminó dando la razón, pero es que hay que recordar que, mirando hacia atrás, esa potente herramienta para hacer animación multimedia ha quedado reducido a un mero reproductor de vídeo y audio. Prácticamente lo que antes requería flash para intentar una animación de casi cualquier tipo puede hacerse ahora con jQuery o semejantes, y que decir tiene si nos metemos con HTML 5 y demás… ¿Ha muerto realmente Flash?

Llevamos meses escuchando esta retahíla y de hecho, parece que Adobe está más que dispuesta después de este anuncio, en que pregonaban que ya no iban a sacar nuevas versiones para dispositivos móviles. Ha faltado tiempo para que los enemigos acérrimos de este sistema hayan hecho leña del árbol caído. Las cosas no pintan bien para la F roja. Lo cierto es que la decrepitud del propio sistema se veía venir de lejos, desde hace años, tanto por dentro como por fuera.

Internamente, el sistema había cambiado, pero a peor. Si las primeras versiones del lenguaje y los eventos eran malas, las últimas eran para tirarse de los pelos. Cualquier desarrollador medio serio desecharía un engendro semejante, pero al parecer a muchos diseñadores/maquetadores no parecía importarles demasiado mientras se pudieran hacer las cuatro cosas que necesitaban. Un desarrollo de envergadura, con programación seria detrás, estaba fuera del alcance de prácticamente cualquier bolsillo, pero no sólo por complejidad, sino por tiempo de desarrollo, test, despliegue, modificaciones… El sistema de edición de las película es cuanto menos… Extraño. Pero seguía sirviendo si sólo querías hacer pequeñas animaciones. A la hora de hacer un sitio con base de datos y otras complejidades, se terminaba haciendo todo con la misma plantilla cambiando los gráficos. De ahí surgió uno de los primeros males de Flash: las webs realizadas enteramente en Flash que al producto le costaban cuatro duros pero que después podían costar al cliente final, tontamente, 500 euros. Y eso las baratas. En algunos casos, podían verse de 300 euros, pero eso ya era para echarse a llorar. Para luego darte cuenta de que no tienes visitas, porque no posicionas, no es usable, no es accesible y además gasta mucho más tráfico que una web HTML normal. A pesar de ser claramente “el negocio del siglo” para los clientes, en países como España se ha estado haciendo (y se sigue haciendo en según que casos, por desgracia) masivamente, y es que parece ser que si hay cosas moviendose en pantalla, la página es más chula (nótese la ironía, por favor…). Externamente, Flash no ha cambiado prácticamente nada en 10 años, tanto en interfaz como en archivos, produciendo animaciones excesivamente grandes para lo que después se terminaba consiguiendo y a no ser que fueran un optimizador excelente, consumiendo una cantidad de tráfico descomunal. Sencillamente no sale a cuenta.

Flash tenía que morir en algún momento, al menos en el mundo web, aunque creo que lo que le terminó dando el hachazo final fueron sitios como YouTube. Estos sitios demostraron que era más importante usar flash para ver vídeo que para cualquier otra cosa (por favor, no mencionar los juegos, porque es para tirarse por un puente…). Y claro, surge una cuestión importante: la mayor parte del uso lúdico que se le da a la conectividad en móviles es ver vídeos, y como la mayoría de los dispositivos no lo soportan bien (o ni bien ni mal, como iPhone), digamos que el final del problema se veía venir como así ha sido. Evidentemente flash sigue funcionando, pero en cuanto la adopción de HTML 5 se haga más masiva, prácticamente no tendrá utilidad alguna, ni en móviles ni en PCs. Las disputas con Apple tampoco han ayudado mucho a una imagen de producto que ya estaba en sus últimos momentos y que no tenía nada nuevo que decir.

En resumen, podemos decir que salvo honrosas excepciones, Flash era una tecnología que tenía que morir. Probablemente en Adobe se estén tirando de los pelos, pero no por eso: cuando compraron Macromedia, el verdadero creador de Flash entre otras cosas, Flash era la panacea, estaba por las nubes, y nadie podía preveer que en 4 o 5 años se iría al garete. Bueno, no lo previeron ellos, obviamente, porque se veía claramente si se pensaba un poco en ello, pero lo cierto es que gastaron una verdadera fortuna en un producto que tenía la palabra “F”racaso escrita en la frente (iba a hacer un chiste malo pero me he contenido…). Al final, el artículo que pergeñé hace años sigue teniendo total vigencia, pero esta vez para avisarles de que no usen Flash de ninguna forma si no quieren quedarse empantanados en una tecnología obsoleta y demasiado cara para lo que se obtiene.