Cómo conseguir que tu Ereader BQ Avant guarde la última página leida de tus libros incluso tras el apagado.
agosto 18, 2011
Tras varios meses sopesando, comparando funcionalidades y buscando información por la red hace poco más de un mes finalmente nos decidimos a comprar un nuevo modelo de Ereader con pantalla táctil y con capacidades de conectividad como el Wifi incorporado. El modelo en cuestión, como reza el título de este post, era un BQ Avant.
En general, el proceso de compra a través de la web del fabricante fue muy rápido y en algo menos de 48 horas lo teníamos ya en la oficina. Como recomendaban en la web, descargamos el catálogo de obras clásicas de libre distribución cedido por la editorial Luarna y un software de gestión y conversión de libros que la mayoría conoceréis llamado Calibre. Respecto a la citada colección señalaremos que es muy extensa y puedes encontrar obras en inglés y castellano aunque, al menos para nuestro gusto, presenta serios problemas desde el punto de vista de la calidad editorial (errores tipográficos, faltas de ortografía, saltos de línea descontrolados, etc…).
Llegados a este punto, cargamos unos cuantos libros a través de Calibre en el e-reader y nos dispusimos a probar cómo se las arreglaba el aparatito con los distintos formatos de archivo que le pasamos. Para nuestra satisfacción se tragó prácticamente todo lo que le metimos aunque como era de esperar… nos saltó a la cara el tan temido “pero”: nuestro BQ Avant no guardaba la última página de la obra que habíamos estado leyendo a la vuelta de un apagado. Por el contrario, si en lugar de apagar el e-reader lo suspendíamos, todo parecía funcionar correctamente. Tal vez algún listillo ahora mismo esté pensando que la solución pasaría entonces por no apagar el lector y sacrificar un poco el tiempo de duración de la batería manteniéndolo mientras no se use en estado suspendido, ¿no? Pues no, craso error: según imposición del firmware del e-reader, tras 24 horas en estado suspendido, éste irremediablemente se apaga.
No sé si para la mayoría de los usuarios este funcionamiento resultará lógico o admisible pero, al menos a nosotros, nos decepcionó bastante. Primero porque conocíamos otros modelos de e-reader de gama más baja y, por extensión, menor coste que traían de serie el guardado automático de la última página visitada en una obra literaria. Segundo y probablemente la razón más importante de todas: buscábamos un terminal lo suficientemente rápido, ligero y sencillo de manejar como para poder utilizarlo en uno de nuestros actuales Proyectos con personas de movilidad reducida (atrofía muscular espinal, esclerosis múltiple, parkinson, etc, …) para los que un hábito tan simple como el de sostener/manipular un libro de papel es una obra de titanes. Para la mayoría de nosotros pasa desapercibido, pero el caso es que las botoneras existentes en la mayoría de dispositivos de lectura disponibles en el mercado español requieren de bastante destreza para su uso así que orientados a un público tan específico nos resultaban inútiles. Por ello se optó por una solución táctil de pantalla capacitiva que no precisase el uso de punteros de tipo Stylus.
A partir de aquí no hace falta que comentemos que hubo de ponerse en marcha la maquinaria pesada: búsqueda en foros, blogs, envío de correos al fabricante (quien, todo sea dicho de paso, hasta la fecha ha dado la respuesta por callada), investigación, hipótesis, pruebas y… por fin hoy, nuestro gran compañero @EnriqueRomagosa obró el milagro.
Para los impacientes y/o aquellos como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas con escasez perenne de tiempo aquí tenéis la solución. Desoid a esos gurús que culpan al tipo de formato físico (.epub, .pdf, .fb2, …) del libro que estáis intentando leer, huid como de la peste de ejecutar en el dispositivo de lectura un reset de los parámetros o, peor aún, una reinstalación de la última versión del firmware, formatear la tarjeta de memoria externa tampoco va a serviros de nada.
Lo único que necesita vuestro BQ Avant para acordarse del punto exacto en que habéis dejado cada uno de vuestros libros/revistas/cómics es lo siguiente:
- Conectad vuestro e-reader BQ Avant a un PC mediante el conector USB que venía en la caja donde lo comprásteis.
- Acceded al nuevo elemento de almacenamiento masivo (unidad) detectado a través, por ejemplo, de Mi Pc si trabajáis con Windows.
- Haced una copia de seguridad en vuestro PC de los archivos ahí encontrados.
- Eliminad cada directorio (ojo, por defecto tanto el directorio como su contenido estarán ocultos así que habréis de habilitar la presentación en vuestro SO de ese tipo de archivos) de nombre .info que acompaña al libro que queréis leer. Tanto si vuestros libros están en el raíz como en carpetas independientes siguiendo algún tipo de estructura jerárquica (por ejemplo, Calibre al sincronizar nos los agrupa por el nombre del autor), al mismo nivel y acompañando a vuestras obras literarias encontraréis uno de esos directorios .info con un archivo en su interior de nombre “nombre_fichero.info”.
- A disfrutar.
Nuestra sospecha es que los directorios causantes del problema son generados automáticamente en el proceso de sincronización por el propio Calibre así que para evitarnos fururos problemas, nuestra recomendación es prescindir de este software como herramienta de carga de libros en nuestro e-reader. Si deseais ojear presos de un ataque de curiosidad morbosa el contenido de esos archivos de extensión .info podéis hacerlo con un simple editor de textos como el blog de notas de Windows: básicamente se trata de un archivo XML con metaetiquetas relativas al título de la obra, autor, editorial, … y un fatídico valor -1 escondido en una etiqueta de nombre “last-read-page” que enmascara el número exacto de página que nuestro BQ Avant guarda internamente causando el consabido problema.
Ojalá esta solución os resulte de utilidad. Como siempre esperamos gustosamente vuestras sugerencias, críticas y comentarios. Y que la Letra os acompañe…