Trends: Navegadores

Queremos comenzar con este artículo una nueva sección del sitio dedicada a las tendencias y las estadísticas relativas al mundo de Internet y su uso por parte de la gente. Se trata de aportar algo más de luz para entender cual es el funcionamiento general de la Red y el uso que podemos darle para desarrollar adecuadamente nuestros negocios y sitios en general. Para ello, nos basamos en una de las herramientas más cotizadas de estadística online, Marketshare, que ofrece esta información gratuitamente y que se actualiza de forma constante, aportándonos información relevante sobre el mundo online.

Naturalmente, lo que queremos aportar aquí es un análisis de esos datos, ya que obviamente los datos ya están ahí. En este artículo queremos afrontar los últimos datos sobre navegadores que se desprenden a día de hoy. Este gráfico lo dice todo:

trends de navegadores (2011-07-07)La gráfica nos muestra la fuerte tendencia de Google Chrome escalando posiciones desde hace un año de forma constante, mientras que otros navegadores open source como Firefox se mantienen o incluso caen ligeramente. Puede apreciarse también como Internet Explorer cae prácticamente en la misma cuantía que sube Chrome, de lo cuál comentaremos algo mas adelante. Puede verse como Safari también tiene una subida apreciable (tanto Chrome como Safari están basados en el motor Webkit, con lo que se aprecia que este sistema está ganando adeptos por momentos. De hecho, siendo así, está alcanzando en número de usuarios al Gecko de Firefox). Esta otra gráfica nos da unos resultados más absolutos:

Datos absolutos de los navegadores (2011-07-07)Aquí adjuntamos sólo los datos de las versiones que tienen más de un 1% de resultados. Mientras que hace unos meses la versión 6 de IE estaba con más de un 30% de mercado, ahora mismo ha sido sustituido por la versión 8, cayendo 20 puntos y convirtiéndose en una opción minoritaria. La versión 7 también ha bajado muchos enteros, y esto es una gran noticia, pues significa que ya nos vamos a tener que depender tanto de estas versiones para los desarrollos, lo que nos hará perder mucho menos tiempo y esfuerzo en el día a día de los proyectos. Hay que tener en cuenta que estos datos son básicamente los resultados parciales actuales en el momento presente, con lo que iremos viendo la evolución a medida que vayamos avanzando en el tiempo.

Las principales conclusiones a las que llegamos es que hay una marcada tendencia por asumir a los navegadores más modernos en detrimento de lo “seguro” de lo que eran versiones como IE 6. Es evidente que los administradores de sistemas se han puesto las pilas y han comenzado una migración lenta, pero segura, con lo que en relativamente poco tiempo podremos descartar completamente a las versiones 6 y 7 de nuestros trabajos. Aunque IE 8 no es un navegador perfecto y de hecho no incluye la mayoría de las funcionalidades más modernas, al menos está bastante mejor estructurado y funciona mejor con los estándares que las versiones anteriores, lo que permite desarrollar trabajos de forma más estándar. Otra cuestión es Chrome, que se está comiendo mucho mercado de IE (de hecho, como puede apreciarse en la curva de tendencia, se puede decir que todo lo que ha bajado IE lo ha subido Chrome), pero que también implica otra cosa: que en navegadores competencia de IE, Firefox está estancado. En realidad lleva así bastante tiempo. Podemos achacarlo a una serie de circunstancias técnicas, sobre todo, ya los bandazos que lleva dando en las últimas versiones sin saber bien a donde va. Principalmente el rendimiento está siendo la razón principal por la que los usuarios están asumiendo Chrome como navegador principal. Pero no todo es malo para el zorro rojo: esto implica que sus usuarios son muy fieles, ya que no hay prácticamente tendencias bajistas en este navegador. Eso implica que lleva años habiendo un 20% de usuarios de Firefox y es posible que esta tendencia no cambie. Esto puede ser muy conveniente para los desarrolladores de extensiones y aplicaciones específicas de Firefox (XUL).

En resumen, en el momento actual debemos prestar mucha atención a los navegadores que implementan Webkit, porque son los que más rápido crecimiento están experimentando en el último año. También debemos apreciar la relativa estabilidad de IE (aunque bajando) y la mejor asunción de estándares por parte de Microsoft en su navegador. De esto podemos deducir que los desarrolladores de software para web estamos de enhorabuena, ya que tenemos un mejor soporte de estándares que harán mucho más fácil nuestro trabajo diario. En nuestra opinión, hay que esperar nuevas subidas de los navegadores que cubren mejor los estándares, especialmente los más modernos como HTML5 y funciones anexas, sobre todo en relación a la programación en cliente con Javascript.

En el próximo artículo de la serie hablaremos de las tendencias en sistemas operativos, que habitualmente no se suele tener en cuenta (por la versatilidad de la web), pero que con los nuevos dispositivos móviles supone un reto a tener en consideración de cara a los desarrollos futuros.

¿Realmente hay que estar en la nube?

¿Toda la información ha de estar en la red?

Aparte de las modas que vienen y van, uno de los problemas que podemos tener en Internet es no distinguir una moda de una tendencia, y eso puede llevarnos a tener problemas importantes de cara al futuro de nuestro negocio. Eso pasa con las redes sociales y la “nube”. Distinguir si son moda o tendencia es importante, porque si actuamos por moda, tendremos unos resultados, y si actuamos por tendencia, tendremos otros. Es un problema que quiero analizar aquí, específicamente en la cuestión del “cloud computing” o “la nube”.

¿Qué es la “nube”? Eso es lo primero que hay que entender, porque muchas grandes empresas se han lanzado a ofrecernos esto como la panacea para todos los males de la gestión de la información empresarial y tenemos que ver hasta que punto es y no es cierto. La “nube” es básicamente un conjunto de servicios de computación (que no es otra cosa que gestión informatizada de la información) que tiene como objetivo aglutinar toda o casi toda la información en un sistema remoto (bien sea propio o ajeno), de forma que esa gestión unificada es practicable a nivel de organización y también por externos, como clientes y proveedores, de manera que puede jerarquizarse el acceso a esa información e incluso hacerla pública si nos parece interesante. Lo que debemos entender de esta definición es que nuestros datos van a estar en un sistema “etéreo” de información sobre el cual no vamos a tener ningún control (excepto si es un sistema enteramente gestionado por nosotros) y que tiene sus inconvenientes, como que el sistema falle por cualquier motivo y no sólo no podamos acceder a ellos temporalmente sino que incluso se pierdan completamente (algo así pasó no hace mucho con el sistema EC2 de Amazon), con lo que debemos revisar no sólo si nos interesa sino también las políticas de seguridad al respecto.

En general el cloud computing no es mala idea, sólo que hay que implementarla bien. Para una pequeña organización, probablemente no sea algo que les lleve por la calle de la amargura. Usar servicios básicos como Google Docs o Flickr puede ayudar a transaccionar datos con terceros, pero no es fundamental ni básico usar los servicios para todo. De hecho, puede ser un error, porque, ¿qué hacer si no se tiene acceso a la red? Nos quedaríamos sin gestión de datos durante unas horas, o días, como ha llegado a pasar. Y para una pequeña organización, introducir un entorno de cloud computing completo en la red interna es absurdo, ya que los TCO se hacen imposibles para el beneficio que se va a obtener. En las medianas empresas, tiene más sentido introducir una política de “nube” a nivel interno si se quiere invertir en los recursos necesarios para generar esa red de datos. No me meto en el nivel de gran empresa porque ellos ya viven en “su propio mundo”, en relación a este tema en particular. De hecho, no nos engañemos, esto de la “nube” prácticamente lo han inventado para la gran empresa.

En resumen, el hecho fundamental es que para lo que interesa a nivel de pequeña y mediana empresa, podemos generar una política de gestión de datos relativamente eficiente con un coste también relativamente bajo, y si usamos los productos eficientemente, tanto gratuitos como de pago, podemos sacarle mucho partido a la red, sobre todo si tenemos una buena política de copias de seguridad. Pero no olvidemos que confiar ciegamente en productos que no podemos controlar puede ser contraproducente para nosotros. Ante todo, siempre hay que mantener un control sobre la información de la empresa. De otra manera corremos riesgos innecesarios de los que nos podemos arrepentir en el futuro.

Minerva Software Factory

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